febrero 27, 2017

Alanya, a Cleopatra también le gustaba Cruzcampo

By In Turquía

 

“Quién me lo iba a decir”, como decía Bisbal en una de sus canciones: un paseo por la Riviera Turca al más puro estilo germano.

Si por algo se suelen caracterizar las personas con blogs de viajes, es porque son mochileros, que salen al encuentro del descubrimiento; sin alojamiento en muchos casos y sin un camino definido que seguir. Pero claro, aquí la señorita Mylette y yo somos un tanto diferentes y por una vez, decidimos experimentar qué es lo que siente un alemán cuando viaja a uno de esos resorts de lujo acompañados del “paquete all-included” y con absolutamente todo organizado.

¿Os atrevéis a seguir leyendo esta basurilla de viaje? Claro que sí, aunque vaya a parecer aburrido o monótono, no lo fue ¡Acompáñanos!

 

Antalya Turquía aeropuerto

Como iba escribiendo, nos adentramos en una semana llena de hospitalidad, relax y un todo organizado pero con algunas curiosas y bonitas anécdotas turcas que quizás os dejen con la boca abierta.

Salida desde ese aeropuerto para ricos berlineses conocido como Tegel, un paquete turístico organizado por uno de esos miles turoperadores que sólo existen en Alemania, 5vosFlug y a la espalda, “un viaje” de sentimientos por descubrir. Jamás me hubiese visto en una de éstas; simples sentimientos porque de ropa íbamos cortitos. ¡Nos dirigíamos al paraíso, y… allí se va en bañador!

¿Que se ha venido toda Alemania con nosotros o qué?

Aterrizamos en Antalya (quizás os suene más), puesto que no existían vuelos directos hacia Alanya. Sorprendentemente aunque no del todo, el aeropuerto había sido tomado por líneas alemanas: miles y miles de viejetes y no tan viejetes con sus maletones, sus “chanclas calcetinescas” y una cámara al cuello. ¡Señores, que esto no es Mallorca… hombre por favor!

Ahora lo mejor:  una verdadera misión encontrar el operador que nos organizaba el viaje para incorporarnos al súper bus que nos llevaría hacia Alanya. Como díria Mylette <<C’est une mission”. Tras vueltas y vueltas, vistas de las mismas caras blancas una y otra vez e intentar que alguien hablara inglés, encontramos nuestro susodicho autobús, ¡yuhuuuu!

Para poneros  en situación, hablaremos un poco de datos geográficos, demográficos, fiscales, ancestrales onomatopéyicos rurales de las vías campestres y mucho más: Alanya pertenece a Antalya, una ciudad que se encuentra en la costa mediterránea y conocida en la antigüedad como Adalia. En cuanto a Alanya, es una de las ciudades costeras donde se veranea dentro de la provincia de Antalya. Cuenta con alrededor de unos 400.000 habitantes, de los cuales un 99% son musulmanes y el resto…puff de por ahí.

Una de las cosas que me ha llamado la atención mientras buscaba información sobre la ciudad, es que su lema es Güneşin Gülümsediği Yer que viene a significar “Donde sonríe el sol”. Una frase muy apropiada para una ciudad cargada de energía, movimiento y muchos días de sol. Por último citar que son 70 km los que ocupan sus costas y forma parte de la llamada Rivera Turca.

Volvemos al autobús o más bien miniautobús: un gran calor acompañado de un pésimo aire acondicionado que más bien nos ahogaba mucho más; aunque hay que decir que me ganaron el corazón. Al principios del bus, una pequeña nevera de esas azules playeras con bebidas: agua, refrescos y… ¡cerveza! 10 puntos ya para el conductor y, aunque no fuese Cruzcampo, era EFES, estaba fresquita y era la #biero’clock por lo que no hacía falta decir más nada.

Tal como si de corderillos o periódicos matinales se tratase, nos fueron repartiendo por hoteles a cada uno de los pasajeros hasta que nos llegó el turno. ¡Allá vamos Mylette!

Lo que un hotel al todo pagado ofrece

Para ponernos en escena, el hotel en que nos alojamos fue el Azak Beach, se encuentra en la playa más famosa de Alanya con 13 km de recorrido, la Playa de Cleopatra. Su nombre procede de una bonita historia en la que Cleopatra se negaba a pisar tierra que no fuese egipcia, así que Marco Antonio le traspasó la isla para ella. Es considerada como una de las playas más bonitas del mundo por su arenas blancas, compuestas por minerales y piedras de Egipto. Es muy curioso porque hoy en día esta tierra sigue considerándose sagrada y es por ello que los turistas están obligados a ducharse cuando salen de la playa para devolverle su arena. Aunque este tipo de costumbres se están dejando invadir por el boom turístico cada vez más presente y está originando una masificación por parte de hoteles y restaurantes.

En rasgos generales y haciendo una descripción breve para todos aquellos escépticos como yo a pisar un resort todo incluido, explicaré de qué se trata.

Desde mi humilde opinión, pensaba que nada más pisar la recepción, me cogerían las maletas, me invitarían a realizar una limpieza de cutis mientras una guapa chica me abanica con “algo” en forma de palmera, y una camarera me enchufaba a un barril de Cruzcampo a través de una toma. Esta fue una de las hipótesis que volaban en mi cabeza, aunque también había otras un poco más tétricas donde un camarero te arrancaba los órganos vitales y… Bueno, mejor esta ocurrencia la dejamos para otra historieta.

Lo que realmente fue y es: cerveza, cerveza, cerveza, sol, “mira, una ola” y comida, comida, comida comida, “mira, una hamaca”. Creo que me habéis entendido todos, ¿no?

PRIMERA NOCHE

En nuestra primera velada nocturna, nos dieron de cenar una excitante y exquisita barbacoa, ensaladas de todos tipos, pan, postres… Digamos que buffet pero con una masterclass-BBQ.

Pero, ¿tú con la cara que tienes cómo vas a ser español? Conmigo no te quedas, no, ¡ni mijita!

Y esto fue lo que yo sentí cuando en aquella primera noche le pedí al camarero una cerveza y un refresco en inglés y en alemán. Aquel camarero pensaba que era más turco que el kebab y que, o bien me estaba quedando con él, o bien estaba renegando de mis raíces. ¿Curioso no? Pues no acaba la cena, tomé el cáliz y… ¡Pam!

Musiquita por aquí, musiquilla por allá y toma ya, lo que nos quedaba por ver (esto que voy a contar sí que da miedo): una chica de aspecto atractivo, con su característica ropa procedente de Turquía y tras de ella, música 100% cultural del lugar. Arropada por un sensual baile, invitaba a los viejetes alemanes a unirse a su baile mientras que al escenario, salía además un chico a realizar malabares con fuegos. Imaginaros el circo: alemanes borrachos danzando a lo “más guiri imposible”.

Si bien todo esto me trasladó por unos segundos a esas maravillosas películas de Pajares u otros comediantes, tengo que decir que aunque no sea de mi gusto, me divertí mucho con el panorama.

Del trabajo, al trabajo, pero en Alanya

Mañana siguiente, despertador apunto porque  si no nos cierran el buffet-desayuno. —¡Corre Mylette, o serás tú mi desayuno!

Hay que decir que “mola” desayunar junto a la piscina, con un radiante sol y con una escultura tan bella como ella frente a mí. Me he ganado un beso, ¿no Mylette?

Cruzcampoman en Turquía

Se me escapó algo en el relato, realmente me fui de vacaciones pero sin estar de vacaciones, algo que sólo unos pocos privilegiados pueden. Diréis: ¿pero tú eres tonto Cruzcampoman de pacotilla? Pues sí, la rutina diaria fue de mañanas soleadas junto a la piscina, proveído de una buena conexión Wi-Fi y mi portátil, mientras Mylette se tostaba (aún más) junto a mí en una hamaca con intervalos de baños en la piscina. ¿Que no te lo crees?

Alanya y Cruzcampoman

Ojo, la fotografía está tomada a la beer o’clock. Como os podéis imaginar, aunque trabajando, con una cerveza, sol y la piscina al lado… Otro gallo canta.

LAS TARDES

Por norma general y con una gran calor, lo ideal era pasar las tardes en la playa y así fue. Largas horas bajo el sol, largas horas en el mar sobre estrepitosas olas de algún que otro metro y mucha gente, muchísima gente. ¿Sabéis cómo estaba la playa? “Abarrotá”.

Amor, amor, me he enamorado de una pelota de ping-pong

Y así fue,  nos volvimos un poco locos con tanto sol y sal me parece a mí, puesto que nos enganchamos al ping-pong durante toda la semana. Jugadita por aquí, jugadita por allá… ¡Nos volvimos adictos e incluso buenos! No hay que darle muchas vueltas a la vida para ser feliz, me estaba acostumbrando a aquello y hasta me estaba gustando: -Mylette, no quiero improvisar más, no quiero más mochilas, sólo quiero ¡paquetes turísticos!

Y un mojón… Aunque es cierto que una semana al año, no hace daño.

OTRA DE LAS NOCHES

¡Salgamos a conocer la noche de Alanya! Una romántica cena a la luz de la luna (y nunca mejor dicho):

Cruzcampoman Alanya

Tras la cena, un paseo por los alrededores (pero un poco raro todo, la verdad) ¿Cómo se puede salir con la intención de ir a ‘tomarse algo’ y acabar con un nuevo corte de pelo, uñas nuevas y 50€ menos en el bolsillo? Pues sí campeón, en Alanya. Si de algo pueden estar orgullosos, es de ser buenos comerciales y es que a las diez de la noche, un chico en la puerta de una peluquería captó nuestra atención y tanto. Hay que decir que nos dejaron ‘de arte’, pero también que nos cobraron a precio europeo del norte.

LA PLAYA Y LA CAÑA

Como de costumbre, salía a correr por la playa todas las mañanas (lo cual recomiendo encarecidamente si tienes oportunidad) y posteriormente, llegaría el momento foto:

playa Cleopatra Alanya

¡Dejémonos de monotonía, pasemos al fin de semana!

Tras unos días de trabajo y playeo, había que salir a investigar la ciudad y sus monumentos. ¡Y qué monumentos!

Nos decidimos a visitar el Castillo de Alanya o en turco Alanya Kelesi, un castillo de esos que me gustan a mí, de origen medieval y que data del siglo XIII. Construido por el sultán selyúcida de Rum, se puede visitar su interior (el cual está al aire libre) por unos 10€ la entrada.

Alanya Cruzcampo

¿Veis ese barco? Una de las atracciones más populares del lugar y totalmente hecho a medida para el turista, son los paseos por la costa a bordo de un barco totalmente tematizado por piratas y donde te puedes poner fino de beber y comer sin descanso, al ritmo de la música y de algo de cultura ya que te van dando breves explicaciones de los lugares por donde va surcando. ¿Que cómo sé todo esto? Me lo contó un amigo ¿eh?

paseo en barco temático Alanya

Y foto elegante sobre el castillo para el álbum:

Cruzcampo alrededor del mundo

Llamando a Berlín, llamando a Berlín: por favor, ¡sáquennos de aquí!

Antalya, Alanya, Cruzcampo

Pero y ahora, ¿qué hacemos Mylette? ¿Ya no hay nada más que hacer en esta ciudad? Pues volvamos al hotel a ver qué se cuece…

Hoy vamos a tomarnos unos caipis me parece a mí, ¿eh?

Tras unos cuantos y sumergidos en la piscina, comenzamos a juguetear con los juegos acuáticos, con niños al parecer sin padres (ya que parecían habérnoslos dejado a nuestro cargo) y  personajes acuáticas con ganas de mucho hablar. Mientras hacíamos nuevos amigos.

Cruzcampoman y amigos en Azak beach

Estamos a domingo ya Mylette, tenemos que marcharnos

Tras una sabática semana de relax y días al sol, la experiencia nos gustó y aunque no la pondría en pie más de una vez cada dos o tres años por hacer “algo diferente”, sólo me quedan buenas palabras para todo el conjunto turístico que compartió la semana junto a nosotros.

Grandes y simpáticos camareros, comida de buffet, playa de turistas, bonitas imágenes de portada, pieles tostadas y mucha cerveza.

Alanya, amante aferro de alemanes, con candidatura a convertirse en la nueva Mallorca. ¡Alanya, qué grande eres!

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