enero 22, 2017

Bolonia y Verona en menos tiempo que beberte una caña fresquita

By In Italia

Nos adentramos en un nuevo fin de semana exprés, pero esta vez a Italia: “pastini, macarroni, peroni”  y mucho arte.

En un tren destino a Schönefeld, un aeropuerto de esos low cost de Berlín, ciudad de ensueño. Mis manos están congeladas pero una vez más, ahí está Mylette, para darme las suyas y propulsar a todo trapo el calor que recorre mi cuerpo al sentirla.

Un servidor ha querido sorprenderla con un billete con destino a no sé dónde, confundiéndola durante días con pistas erróneas que la despistaban aún más.

– ¿Vamos a Grecia? No, no. Vamos a España. No, no, seguro que vamos a República Checa preguntaba…

-¡Que no leches, cállate ya y disfruta del viaje…!

Gracias Ryanair, por canalizar negativamente el viaje.

Sí, Ryanair, una de esas compañías low cost que tanto espacio ofrecen a sus pasajeros; si queréis dar una sorpresa, no lo hagáis con ellos. Por acontecimientos del “destino”, retraso en el vuelo y una cola ‘del carajo’ para el control de seguridad.

– Vente Mylette, que vamos a comernos algo grasiento, que estoy de resaca y no quiero que por arte de magia descubras nuestro destino.

Bolonia, Bolonia, Bolonia, Bolonia, Bolonia, Bolonia, Bolonia, ¿te has enterado ya joder?

Pues sí, una señorita trabajadora de la aerolínea, nos invita a todos los pasajeros a acceder por una cola rápida para el control de seguridad a voz de <<Bolonia, Bolonia, passangers to Bolonia>>. Perfecto, un mes y dos días aguantando a Mylette, mi oreja roja y agotada, horas de planificación para que venga Ryanair y ‘la cague’. Aquí no acaba la anécdota: el destino al que le caigo de arte, quería que la sorpresa siguiese adelante y en la cola Mylette pregunta:

– So, to which city of POLONIA will we go?

– ¿Polonia? ¿Qué coño habla ésta? Bien, bien, al parecer lo ha entendido mal y confundió Bolonia con Polonia pero… ¿esta chica qué fuma? ¿Desde cuándo en un aeropuerto avisan por el nombre de un país en vez de la ciudad destino?

En mi cabeza comienzo a celebrar ya el triunfo. Imagino la carita de la francesa aterrizando en Italia y ella pensando que estamos en Polonia. ¡Era casi mejor todavía! Pero, ¡NO!

Atención, atención, vamos a sentarnos a tomar algo ya que tenemos dos horas por delante de retraso. Mylette comienza a reír, a descojonarse… ¡Maldita sea, lo sabe! –piensa mi cabezón- Automáticamente la miro, pregunto de qué se ríe y su índice señala hacia el frente. No puede ser, por arte de magia, y cuando digo magia es magia, aparece un maldito jugador de fútbol con una camiseta que dice bastante claro y con letras inconfundiblemente enormes: BOLONIA CF. Maldigo a Ryanair, al aeropuerto. Vuelvo a mirar al jugador de fútbol y ya no está. ¿Magia? ¿Jodienda del destino?

Pero Cruzcampoman, cállate ya hombre, vamos a lo que vamos ¿cómo es Bolonia?

Muy cuco de mí, teníamos una reserva en un restaurante aquella primera noche en la ciudad de la boloñesa. Por lo que llegamos al hotel, besos de bienvenida y… ¡lancémonos a descubrir Polonia! Uy no ¡Bolonia!

Como buen amante de la  gastronomía, lo primero fue parar en una de esas tiendecillas de barrio y comprar una cerveza de origen italiano. Vamos a entonarnos al ritmo de Moretti.

La temperatura ideal, la compañía aún más, por lo que decidimos dar un breve paseo por la zona céntrica a la luz de la luna mientras llegaba la hora de la cena.

Mylette Bologna

Ñam, ñam, delicioso…

¿El restaurante? Un tal ‘Trattoria Da Me’, uno de esos de Tripadvisor con 18 millones de buenas opiniones y 3 comentarios malos realizados por la competencia. Sinceramente me esperaba menos, pero una vez más la cocina italiana vuelve a atraparme y a mostrarme que son unos auténticos canallas de la cuisine.

Trattoria da Me Bologna

 

Lo mejor: tagliatelle al ragu. Lo que viene siendo los espaguetis de la mamá con carne picada pero con esencia de la bella Italia.

Tía, despierta que ya son las 11

Mylette, amante de la buena cama, encantada de sentirse presa de ella y no salir, consigue levantarse y nos dirigimos al centro. Es increíble cómo puede llegar a cambiar una ciudad de la noche al día. Totales puestas en escenas opuestas y realidades hechas belleza.

Cruzcampoman y Mylette en Bolonia

Bolonia es una ciudad con mucho encanto y una ‘hartá de arcos’. Toda la ciudad (y cuando digo toda es toda), está bañada de pórticos. Imagino que el sentido es que ‘llovía tela’, porque otro no veo. Se trata de galerías con pórticos que datan de la Edad Media y cuyo origen viene dado del aumento de la población; cada dueño de la casa podía agrandarla llegando hasta el límite de la calle.

pórticos en Bolonia

Muy bonito la verdad, pero al parecer no lo suficiente para la UNESCO la cual rechazó a Bolonia en el intentó de convertirse en Patrimonio de la Humanidad.

bomboloni alla crema Verona

De camino al centro, la chica francesa (amante de la pastelería), me pide a modo de ‘S’il te plaît’ que paremos a comprar unos pastelillos típicos de Bologna, los Bomboloni alla crema: un kilo de pastel, una explosión de sabor a crema, un orgasmo.

 

Venga, no te enrolles, esa fotito con la Cruzcampo como mola, se merece una…

la Torre Degli Asinelli Cruzcampoman

Llegado el momento céntrico, el momento glacial, nos disponemos a subir una torre de estas con más años y en buenas condiciones que Jordi Hurtado. Se trata de la Torre Degli Asinelli las cuales son el icono de la ciudad. Una pequeña muestra de las más de las 99 torres que llegó a tener la ciudad en la Edad Media.

Cruzcampoman en Bologna

Tras subir los 498 peldaños que la componen, tiempo para el descanso en lo alto acompañado de una fría y helada Cruzcampo (es coña, está vacía). Vistas apasionantes, una ciudad de vértigo pintada de rojos tejados y montañas que la rodean.

Cruzcampo en Bolonia

Descendemos, foto Cruzcampoman, y nos adentramos en el Barrio Judío para descubrir una especie de ‘Barrio de Santa Cruz’ pero con tono medieval. Entresijo de callejuelas, pequeñas tabernas para darle juego al paladar y algún que otro turista.

Torre Degli Asinelli Cruzcampoman

Que son las 13.00 Mylette, la #beeroclock, o la hora #somosdebarra, ¡pero que me lleves a beberme una cervecita fresquita chiquilla!

Nuevamente cuco yo, tenía programada una visita a una tabernita de esas italianas llenas de productos cárnicos, buenos vinos y cerveza fría: La Prosciutteria. Totalmente recomendable, por poco más de 15€, cervecitas y una tabla de quesos, salami, panes con patés…

la Prosciutteria

Con el estómago lleno se camina peor dicen, y así es. Seguimos nuestro recorrido hacia ningún lugar en concreto, paseamos por la zona universitaria, visitamos La Fiera di Santa Lucia (mercado navideño), la zona de compras en Via Rizzoli, Via Farini, Via D’Azeglio y nos paramos a contemplar la Piazza Maggiore o Plaza Mayor (hay que ver cómo mola el italiano).

Vamos a dormir la siesta ¿no?

Tras un corto reposo, toca cena. Previamente preparado de nuevo, nos vamos a un local tradicional céntrico donde suelen ir sólo lugareños a degustar de su comida, ¡y qué comida! Se trata del Ristorante La Mela (buen chiste se puede hacer de esto). Un trato impecable, un fantástico antipasti y espaguetis de incontrolable sabor y de los que cada vez que me acuerdo, me entra hambre. Sólo se podría decir algo de la pizza: normal estándar.

Ristorante La Mela Cruzcampoman

 

Acabada la cena, tomemos este delicioso limoncello que nos han ofrecido estos simpatiquísimos camareros y salgamos corriendo.

Paseo y al hotel. En nuestro pensamiento un lugar, un sentimiento, una pareja de amantes que se ataron a la muerte para poder vivir su relación, una ciudad marcada por ello y por su propia belleza. ¡Que nos vamos a Verona!

¿Verona no era una cerveza?

Cruzcampoman quiere seguir deleitando su Instagram con fotografías a cargo del botellín de Cruzcampo, por lo que, qué mejor forma que aprovechar el viaje exprés para visitar esta pequeña urbe  en unas horas.

camino a Verona

En menos de una hora de camino, nos encontrábamos en la ciudad de Romeo y Julieta  ¡qué bonito!

balcón Romeo y Julieta Cruzcampoman

Fotito por aquí, fotito por allí y, ¡coño! ¡Valiente mierda de balcón¡ ¿no? Pues sí, uno espera algo un poco más majestuoso, ancestral, con dotes de gigante y no es así. El balcón de la casa de Julieta es bastante sencillo y el patio aún más. Pocos metros cuadrados completamente llenos de chinos que no paran de tocarle la teta a Julieta ¿pero qué es esto? ¿El Kit Kat Club o un monumento? Como buenos seguidores de todo rebaño Mylette y yo nos hacemos “la foto” reglamentaria.

Romeo y Julieta Verona

      Al parecer, a Julieta también le gustaba la Cruzcampo.

Visitamos el centro, el coliseo, la tumba de Julieta y vuelta a Verona. Rápido, súper bonito y barato. Como puntualización fuerte, la arquitectura de su centro histórico. Fachadas de ensueño que respetan el ambiente romántico de la ciudad. El día que tenga una casa, será una casa veronesa.

fachada casas veronesas

– Comamos la última “pizza”, por llamarlo de alguna forma y durmamos que mañana volvemos a los berlines Mylette.

Como resumen diría que Bolonia, es una ciudad Erasmus y turismo de interior, dueña de la Italia boloñesa y lugares recónditos donde esconderte de la lluvia, acontecer a una velada romántica y pedir matrimonio a tu cónyuge. Una ciudad de 10.

Verona coliseo

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